lunes, 14 de enero de 2013

LECTURAS PARA LA PAZ


UN CORAZÓN QUE DESEA FELICIDAD
Mi corazón desea la felicidad
Y un mundo lleno de bondad.
Todos queremos a nuestros amigos,
Y todos deseamos ser felices,
Todos tenemos un corazón
Que late de amor y compasión.

¡Me gusta la paz,                    
la paz me gusta!
Las guerras con sucias,
Terribles todas.

En paz se estudia
Se juega y se canta.
En guerra se llora,
¡y el miedo espanta!

En paz hay alegría,
en guerra dolor.
¡Yo quiero la paz,
la paz y el amor!
¡Yo quiero un mundo
con forma de corazón! 

  

        






CUANDO SE OLVIDA EL AMOR

Benjamín preguntó:
- Entonces, tío Gerónimo ¿por qué estallan las guerras en el mundo?
Yo reflexioné detenidamente antes de responderle. Entonces lo abracé fuerte:
- Mira, Benjamín, a veces también tú te peleas con un compañero por tener una cosa que os interesa a ambos, o porque tenéis ideas distintas. Entonces ya no os habláis, estáis enfadados, reñís... pero con un pequeño esfuerzo, con una palabra amable (¡quizá dejando ganar al otro!) volvéis a ser tan amigos como antes.
A veces es difícil, pero siempre merece la pena !la paz es una conquista! Pues bien, también los pueblos del mundo a veces tienen dificultades para comprenderse y aceptarse. No intentan AYUDARSE .Tienen miedo el uno del otro. Se convierten en enemigos y llegan a combatir, ¡a odiarse! Por el contrario, si los pueblos se esforzaran en hablar entre ellos y se respetaran las opiniones de cada uno lograrían ponerse de acuerdo. Recuerda, Benjamín: las palabras son un instrumento precioso. Son mucho más eficaces que las armas. La violencia nunca resuelve nada
Era la primera vez que Benjamín y yo hablábamos de la guerra. Era un tema difícil, pero eso nos hacía sentir aún más UNIDOS.
-Tío Gerónimo, ¿con un besito se pasa el miedo?- preguntó él. Yo le acaricié con ternura.



HÁBLAME, TE ESCUCHO
- Tío, la palabra guerra me da miedo. Y aún tengo más miedo cuando veo escenas de violencia en la televisión. ¡Tanto, tanto miedo! Yo lo acogí entre mis brazos.
- Cuando tengas miedo, mi pequeño, cuéntaselo a alguien. Es importante hablar siempre con mamá, con papá, con los maestros y con los compañeros. Hablar de los propios miedos los hace desaparecer, como cuando los rayos del sol expulsan la tempestad… ¿Y sabes por qué basta hablar para vencer el miedo? ¡Porque así ya no te sientes solo!  Y al final entiendes que puedes contar con el cariño de tantas personas que ….te quieren!
 






COMO GOTAS EN EL OCÉANO
Le leí a Benjamín una bellísima frase de la madre Teresa de Calcula, misionera en la India y premio Nobel de la paz: “Lo que hago es solo una gota en el océano. Pero me gusta pensar que el océano sería más pequeño sin esa gota”.
Le dije a mi sobrino:
- ¡Todos nosotros podemos contribuir a convertir el mundo en algo mejor!
-¿Cómo?- preguntó Benjamín.
- Con pequeños grandes gestos de la vida cotidiana; comportándonos amablemente en casa con mamá y papá, con nuestros hermanos y hermanos, con nuestro abuelo; evitando las peleas con los amigos y con los compañeros de escuela; ayudando a quien nos necesita; olvidando las ofensas; respetando las ideas de los demás; renunciando a tener razón a toda costa. Comencemos con nuestra propia vida para cambiar el mundo.
A veces parece difícil, pero lo importante es no perder nunca la esperanza. Como gotas en el océano, nuestros pequeños y grandes gestos de amor difundirán la paz alrededor de nosotros y la transmitirán a los demás creando una gran cadena de armonía.
Reflexionemos sobre esta gran Regla de Oro: comportémonos con los demás como querríamos que se comportasen con nosotros.
                                  


 EL PEQUEÑO LIBRO DE LA PAZ
                                              Geronimo Stilton. Ed destino.

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